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La momia: La tumba del emperador dragón
Esteban Montes
La saga de La Momia -que llega a su tercera parte, con la aparición de un nuevo personaje, El emperador Dragón- se había caracterizado por un cierto desenfado, un cierto cinismo y una comicidad irónica en la forma de reelaborar el material de un clásico de las películas de serie B (aquellas destinadas a un público amplio, mayoritariamente juvenil, infantil o familiar, para el entretenimiento específico del periodo veraniego), que las dotaba de una frescura y desfachatez especialmente eficaz por la calidad de los intérpretes elegidos, actores con una trayectoria que deambula entre el cine comercial y el cine independiente o de mayores ambiciones artísticas, que le prestaba un cariz interesante, aun dentro de sus sencillos y discretos objetivos de entretenimiento.
En el caso de esta tercera entrega, nos encontramos con un guión (a cargo de Alfred Gough y Miles Millar, éste último guionista de Spiderman 2) que abiertamente copia referentes de películas fantásticas o de aventuras, de reciente realización, como por ejemplo El señor de los Anillos, evocada desde el comienzo de la película, con todo y voz en off femenina, que narra el origen de los sucesos que desarrollarán el conflicto central; o la referencia directa a otro estreno de la misma temporada, la última aventura de Indiana Jones, con la historia del aventurero confrontado con la responsabilidad de dejar de serlo, para volverse un padre responsable, sin éxito; o incluso referencias a elementos de sus dos primeras partes, sin necesariamente parodiarlas; sino más bien, reciclando sus recursos narrativos para lograr construir rápidamente ambientes que permitan un avance rápido y sintético de la acción.
Lo anterior, aunque resulta efectivo como elemento de reconocimiento inmediato por parte del espectador. Resta sin embargo cierto encanto al juego planteado. Pues aunque la anécdota es lo suficientemente enredada y compleja para resultar entretenida, queda una cierta sensación de reiteración, no tanto por la trama en sí, como por la utilización de giros narrativos y dramáticos conocidos y, sobre todo, de efectos especiales, que se vuelven un cliché, que ya no cumplen el papel de comentario o juego irónico sobre el lenguaje mismo de este tipo de cine, sino que se emplean de manera rutinaria.
La anécdota se basa en personajes que siendo inspirados en elementos reconocibles de la mitología china, generan un universo inventado, pero identificable, que permiten la creación de ambientes alucinantes, donde pueden convivir tanto dragones chinos, como hombres de las nieves o la fuente de le eterna juventud… Y aunque es necesario reconocer que esta mezcla arbitraria de elementos dota a la trama de un aire de cierta inocencia casi infantil deliberada, no basta para que la película logre conservar ese hálito de juego que le había granjeado a la serie una buena aceptación de un amplio sector de público.
En cuanto a las actuaciones de Brendan Fraser o John Hannah, que repiten personajes, se muestran algo estancados en sus caracterizaciones, volviéndose una copia de sí mismos que no aporta elementos de mayor atractivo; en el caso de Maria Bello en el papel de Evelyn O'Connell, se extraña un poco a Rachel Weisz, quien resultaba más convincente en su juego de pasar de la ingenuidad, a la fuerza bruta, sin perder su candor.
Así pues, el mayor interés recae en los personajes que aparecen por primera vez en la historia, comenzando por el Emperador Dragón, interpretado por Jet Li y, especialmente los personajes femeninos, Zi Yuan y su hija Li, interpretados por las actrices orientales Michelle Jeoh (Memorias de una Geisha) y la muy joven Isabella Leong, que poseen una mayor riqueza interpretativa con matices incluso dramáticos que opacan a las estrellas de la serie.
Todo lo anterior no quiere decir que la película resulte poco efectiva en términos de espectáculo, pero considerando las cintas con las que esta Momia tiene que competir durante la temporada de verano, es poco probable que tenga demasiadas posibilidades de trascender, pues lo poco que la convertía en un producto relativamente notable dentro de la producción comercial, se resta de su méritos, volviéndola una película sencillamente atractiva, en medio de una temporada con estrenos importantes en términos de impacto en taquilla, como Batman, o incluso Wall E.
La Momia, la tumba del Emperador Dragón (The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor). Producción: Alemania, Estados Unidos, Canadá, 2008. Dirección: Rob Cohen. Guión: Alfred Gough y Miles Millar. Fotografía: Simon Duggan. Edición: Kelly Matsumoto y Joel Negron. Con: Brendan Fraser, Maria Bello, John Hannah, Jet Li, Michelle Jeoh, Luke Ford, Anthony Wong Chau-Sang, Rusell Wong, Liam Cunningham, David Calder, entre otros.
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