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Saramago es abordado por Hollywood

Cortesía Twentieth Century Fox

 

Creo que nos quedamos ciegos. Creo que siempre fuimos ciegos.

Ciegos a pesar de que podemos ver.

Personas que pueden ver, pero no percibir.“

                           José Saramago, Ensayo sobre la ceguera


El ganador del Premio Nobel de literatura, José Saramago y el aclamado director Fernando Meirelles (El jardinero fiel, Ciudad de Dios) nos traen una conmovedora historia sobre la humanidad en medio de una epidemia de una ceguera misteriosa. Es una investigación valiente de la naturaleza, tanto buena como mala – de los sentimientos humanos como el egoísmo, oportunismo y la indiferencia, pero también de la capacidad de compadecer, de amar y de perseverar.

La película comienza con un ritmo acelerado, con un hombre que pierde la vista de un instante al otro mientras se dirige de su casa hacia el trabajo y que se ve envuelto en una especie de aterradora niebla lechosa. Una por una, cada persona con la que se encuentra – su esposa, su doctor, incluso un aparentemente buen samaritano que le ofrece un aventón para llegar a su casa sufrirá el mismo destino. A medida que la enfermedad se esparce, el pánico y la paranoia contagian a la ciudad. Las nuevas víctimas de la ”ceguera blanca“ son cercadas y colocadas en cuarentena en un hospicio que se está cayendo a pedazos, donde cualquier semejanza con la vida cotidiana comienza a desaparecer.

Dentro del hospital aislado, entretanto, hay una testigo ocular secreta: (Julianne Moore, cuatro veces nominada al Óscar) que no fue contagiada, pero finge estar ciega para permanecer al lado de su marido (Mark Ruffalo). Armada de un valor cada vez mayor, ella será la líder de una improvisada familia de siete personas que salen en una travesía, a través del horror y el amor, la depravación y la incertidumbre, con el objeto de huir del hospital y seguir por la ciudad devastada, donde ellos buscan una esperanza.

La travesía de la familia resalta tanto la peligrosa fragilidad de la sociedad como también el exasperante espíritu de la humanidad. El reparto incluye a: Julianne Moore (Lejos del cielo, Las horas), Mark Ruffalo (Zodíaco, Como si fuera cierto), Alice Braga (Soy leyenda, Ciudad de Dios), Yusuke Iseya (Sukiyaki Western Django, Kakuto) Yoshino Kimura (Sukiyaki Western Django, Semishigure), Don McKellar (Monkey Warfare, Childstar), Maury Chaykin (Julia, Una mujer seductora), Danny Glover (Soñadoras: Dreamgirls, El color púrpura) y Gael García Bernal (Babel, Diarios de motocicleta, Y tu mamá también).


Sobre la producción  


En 1995, el aclamado escritor portugués José Saramago publicó la novela Ensayo sobre la ceguera, una fábula apocalíptica sobre una plaga de ceguera que ataca, primeramente, únicamente a un hombre, después a una ciudad entera, y después a todo el planeta, con una furia y velocidad devastadoras. A pesar de que la historia narra la espeluznante pérdida de la vista, el libro abre los ojos de sus lectores a un nuevo y sorprendente punto de vista sobre el mundo.

El libro fue aclamado por los críticos como un clásico, una magnífica parábola sobre nuestros tiempos tan propensos a los desastres y sobre la metáfora de nuestra ceguera en el trato con los demás. Entró en todas las listas de los libros más vendidos y contribuyó para que Saramago ganara el Premio Nobel de Literatura en 1998.

A medida que la novela ganaba millones de fans alrededor del mundo a una velocidad impresionante, muchos realizadores de cine se interesaron por su complejo mundo de fantasía, nunca antes visto en la pantalla grande. A final de cuentas, ¿cómo lograr una estética conmovedora un una película en la cual casi nadie puede ver? Era necesaria una gran visión. Fernando Meirelles, en esa época un desconocido candidato a director, trató de comprar los derechos del libro. Pero, en aquella ocasión, Saramago rechazó a todos los pretendientes, alegando no estar interesado en una versión cinematográfica de Ensayo sobre la ceguera. Meirelles se embarcó, entonces, en la filmación de otra película conmovedora: la innovadora, electrizante y, aún así lírica, historia de dos jóvenes en medio de la criminalidad de las favelas brasileñas, Ciudad de Dios.

Entretanto, el multi-talentoso guionista canadiense, actor y director Don McKellar también intentaba adquirir los derechos de Ensayo sobre la ceguera. McKellar, cuyas películas incluyen el drama apocalíptico Last Night, se sintió atraído por las historias de Saramago así como la versión en inglés de Ensayo sobre la ceguera, y sabía que no estaría en paz hasta no escribir su visión de la adaptación. Buscó al productor Niv Fichman, de Rhombus Media – con quien ya había trabajado, tanto en Last Night, como en el libreto ganador del Óscar El Violín Rojo – para discutir la idea de la película y asegurar los derechos del libro. Después de leer la obra, Fichman quedó igualmente encantado con la historia, pero sólo restaba vencer un gran obstáculo: convencer a Saramago.  

”Siempre me resistí [a liberar los derechos de Ensayo sobre la ceguera] porque es un libro violento sobre la degradación social y yo no quería que la historia cayese en las manos erróneas“, Saramago platicó al periódico New York Times, en 2007.

Fichman y McKellar, mientras tanto, no desistirían tan fácilmente. Todo lo que querían era una oportunidad de encontrarse con Saramago y presentarle su proyecto. Después de meses de insistentes llamadas, de tentativas de persuasión, finalmente recibieron la respuesta de Saramago. Estaba de acuerdo en encontrarse con ellos, mientras estuvieran dispuestos a viajar a su residencia en Lanzarote, una de las Islas Canarias, en España. La respuesta inmediata de Fichman fue: ”Excelente. Claro. ¿Dónde queda Lanzarote?“

En el camino a la visita con el octogenario escritor, desarrollaron una estrategia. No discutirían del libro o de su visión para la película, sino que tratarían de impresionar a Saramago con la libertad creativa que el equipo, con sede en Canadá, tendría en la película. ”Creo que Saramago estaba receloso de que un estudio transformara la historia en una película de zombis y perdiera el fondo político que contiene el libro“, dice Fichman. ”Entonces le explicamos que el control quedaría en las manos de los directores y que nuestros ensayos no tendrían que ser vistos por terceros. Explicamos también que tendríamos la libertad de escoger al elenco que quisiéramos, de filmar como quisiéramos, y de hacer lo que creyéramos bueno para la película“.  

La estrategia tuvo éxito. ”Creo que Saramago se impresionó con nuestra seriedad en relación al proyecto. Se dio cuenta que nos apegábamos a la integridad que buscaba y que no comprometeríamos el libro“, recuerda McKellar.

Por fin, Saramago acabó otorgando su consentimiento y McKellar dio inicio a los dos mayores desafíos de su carrera. McKellar explica: ”Sabía que el tono del libro de Saramago sería muy difícil de capturar en una película, ya que ninguno de los personajes tiene nombre o historia, y que no entraba en los patrones de las historias típicas de Hollywood. La película, de la misma forma que la novela, nos motiva a ver las cosas desde una perspectiva distinta. Yo, como guionista, veo eso como algo liberador“.

McKellar también entendía que la película debía diferir del libro en varios puntos importantes. En primer lugar, tenía que considerar la idea de que, en una sala de cine, el público desarrollaría una relación de voyerismo poco común con aquellos personajes que pueden ser vistos, pero que ellos mismos no pueden ver. Únicamente la Mujer del Médico puede percibir los acontecimientos angustiantes que comienzan a perturbar la ciudad. En el libro, el lector se une a ella como testigo de toda la historia. La línea de la visión estaba dividida entre el personaje y los lectores. Se trataba de una situación delicada en la cual McKellar tenía que navegar con cuidado.  

”Igual que la Mujer del Médico, el público ayuda a aquella gente y la situación recae en una verdadera cuestión ética de humanidad, que observa y no actúa frente  al drama ajeno, y que se vuelve el tema principal de la película“, observa McKellar. ”En algunas escenas, principalmente en la escena del estupro, vemos cosas que no necesariamente queremos ver.“

”Queremos tener la libertad de desviar la mirada, de voltear el rostro, pero no nos es permitido. Yo quería que el público compartiera el punto de vista de la Mujer del Médico, toda vez que el campo de responsabilidad de ellos coincide“.

La Mujer del Médico ayudó a McKellar a ir formando una historia. Continúa: ”Hasta le llegué a preguntar a Saramago porqué la Mujer del Médico tardó tanto tiempo para tomar alguna postura en relación al hospital. ¿Por qué no actuó más rápidamente? ¿Por qué, cuando vio lo que estaba pasando, no tomó unas tijeras y mató al verdugo? Era una responsabilidad que ella no sabía que tenía que asumir. Se concientiza por medio de las acciones y circunstancias, y hace algo que tenía que sentirse de manera fuerte en la película.“

A fin de cuentas, el poder del libreto fascinó a todos los que lo leyeron y también atrajo a tres productoras: Andrea Barata Ribeiro y Bel Berlinck, de O2 Filmes, que produjeron Ciudad de Dios, una versión cinematográfica de la serie Cidade dos Homens; y Sonoko Sakai, fundadora de la productora Bee Vine Pictures, con sede en Los Ángeles y en Japón, que produjo recientemente la adaptación de François Girard de Pasión Prohibida.




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